miércoles, enero 31, 2007

LA CALMA DEL VIAJERO

... Encarnando el momento de la llegada del que no tiene por patria más que la tierra que en ese momento pisa,esperó. Divagando los versos perturbadores y turgentes que le habían sido regalados a la hora de las meriendas, esperó. Representando la hora en la que el viajero anónimo pariera una cruz, esperó. En la calma que precede a la más tormentosa de las esperas... Se mantenía firme...

Juan Antonio